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La confianza empieza antes de la demo

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En B2B, una venta rara vez empieza con una reunión. Cuando alguien llega a una demo, probablemente ya ha buscado alternativas, leído contenido, preguntado a otras personas o revisado qué compañías parecen entender mejor su problema.

Durante ese recorrido se va formando una primera percepción. Todavía no hay una conversación comercial, pero sí preguntas que empiezan a encontrar respuesta: qué hace esta empresa, qué sabe, qué la diferencia y si merece la pena seguir profundizando.

Gartner señala que el 67% de los compradores B2B prefiere una experiencia sin representante comercial durante buena parte del proceso y que utiliza, de media, siete fuentes de información en una compra. La conversación con ventas mantiene su importancia, pero llega a un momento en el que quien compra ya ha investigado y construido cierto contexto.

Para la marca, esto cambia bastante las cosas.

Estar presente antes de que alguien empiece a buscar

Buena parte de la actividad comercial se concentra en quienes ya tienen una necesidad activa. Sin embargo, la relación con una marca puede empezar mucho antes.

La conocida 95-5 Rule del B2B Institute plantea que la mayoría de compradores potenciales está fuera de mercado en un momento determinado. Cuando finalmente aparece una necesidad, algunas compañías ya ocupan un lugar en su cabeza y otras empiezan desde cero.

Ese recuerdo puede construirse con un artículo que resolvió una duda, un caso especialmente relevante, una recomendación o alguien del equipo que aportó una mirada interesante sobre un problema. No hace falta que cada encuentro tenga una intención comercial directa. Lo importante es que, con el tiempo, todos ayuden a construir una idea reconocible.

Ahí la marca puede aportar mucho: relacionar a la compañía con determinados problemas, conocimientos y formas de hacer las cosas para que, cuando llegue el momento de buscar una solución, exista una razón para tenerla en cuenta.

La percepción se construye sumando señales

Ese proceso tampoco sucede en un único lugar. McKinsey señala que los compradores B2B utilizan alrededor de diez canales durante su recorrido. Una persona puede descubrir una empresa en LinkedIn, buscarla semanas después, leer uno de sus casos y escuchar su nombre de nuevo en una conversación con alguien de su sector.

Por eso la consistencia de marca es también una cuestión comercial. No implica decir exactamente lo mismo en todas partes, sino conseguir que cada encuentro sume a una percepción común.

El producto demuestra capacidad. Los casos aportan experiencia. El contenido permite entender cómo piensa la compañía. Las personas hacen visible el conocimiento que existe dentro. La identidad y el discurso ayudan a reconocer y conectar todas esas piezas.

En B2B Tech esta función es especialmente relevante porque la profundidad técnica puede ser difícil de percibir desde fuera. Una compañía puede tener una solución excelente y años de experiencia, pero necesita convertirlos en señales que alguien pueda reconocer mientras investiga y compara alternativas.

Y cuanto mayor es la complejidad, más peso adquieren las pruebas. Datos, metodología, especialización, casos o una explicación precisa pueden generar más confianza que una gran promesa.

Dar razones para continuar la conversación

Cuando finalmente llega una demo, ventas puede encontrarse con alguien que necesita empezar desde cero o con una persona que ya entiende parte de la propuesta y quiere comprobar si lo que ha percibido se sostiene.

La marca ayuda a construir ese segundo escenario. Hace que la compañía pueda ser reconocida antes de que exista una oportunidad, entendida durante la investigación y tenida en cuenta cuando llega el momento de valorar opciones.

La conversación comercial sigue siendo fundamental. Pero puede empezar mucho más adelante cuando quien llega ya tiene contexto, reconoce cierto valor y encuentra razones para querer saber más.

Porque antes de hablar con ventas, quien compra ya ha tenido varias conversaciones con la marca. Aunque ninguna haya ocurrido cara a cara.

En Soluble nada ocurre por una única persona
Robin Quiroga
Redacción y edición
Ana Matatoros
Edición de imágenes
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