Generar energía limpia
no es el desafío.
Integrarla, sí.
Las renovables ya superan al carbón en generación eléctrica global. El cuello de botella ha cambiado: ya no es producir energía limpia, sino integrarla, explicarla y sostener la confianza operativa ante reguladores, inversores y algoritmos de búsqueda que auditan tu coherencia antes de que lo haga ningún humano.
