Casita in Spain
Enviar a un menor a estudiar al extranjero no es solo una decisión académica. Las familias confían el bienestar de sus hijos a una casa, un país y una rutina que no pueden supervisar de cerca. Para las agencias europeas, cada alumno enviado a España también pone en juego la confianza de sus clientes y su propia reputación.
Casita in Spain nació para responder a esa vulnerabilidad. Liderada por Ainhoa Masid, ofrecía algo poco habitual en el sector: control real en destino, conocimiento del terreno y un acompañamiento que combinaba rigor operativo y cercanía. Las familias confiaban y las agencias encontraban una interlocutora capaz de resolver con precisión, empatía y rapidez.
Pero el negocio había crecido más rápido que su marca. Gran parte de su valor dependía de explicaciones personales y de la presencia de Ainhoa. El reto de Soluble Studio fue convertir esa confianza en un sistema de marca: una identidad y una experiencia digital capaces de presentar a Casita in Spain como lo que ya era, un socio boutique de referencia para agencias internacionales.
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Cuando la reputación también viaja
Cuando una agencia recomienda una estancia, no solo vende un programa: también pone su reputación en manos de quien gestiona la experiencia en destino.
El mercado se dividía entre grandes operadores, solventes pero impersonales, y proveedores locales, cercanos pero no siempre capaces de demostrar el rigor y la capacidad de respuesta que las agencias necesitan. Casita in Spain podía ocupar ese espacio intermedio.
La estrategia posicionó la marca como un socio local con rigor institucional. El objetivo no era parecer más grande, sino hacer visible su fiabilidad: el conocimiento legal de Ainhoa, su capacidad de anticipación y su comunicación directa. A esa idea la llamamos confianza asíncrona: conseguir que la web, la identidad y los materiales comerciales generaran seguridad antes del primer contacto.
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Una experiencia mediterránea de aprendizaje
Casita in Spain no ofrecía solo un año escolar, una familia de acogida o una gestión bien resuelta. Ofrecía una forma concreta de aprender: vivir la España real desde dentro.
De ahí nace Mediterranean Learning Experience, una propuesta que convierte la cultura local, las rutinas y la convivencia en parte del aprendizaje. Más allá de lo académico, la experiencia ayuda a los adolescentes a adaptarse, ganar autonomía y comprender otra cultura sin filtros.
El claim The right kind of luck resume esa sensación de encaje casi natural. Pero detrás de lo que parece suerte hay selección, criterio, proceso y mucho cuidado invisible.
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Una identidad entre el rigor y el hogar
La identidad visual debía equilibrar dos ideas: la solvencia que esperan las agencias europeas y la calidez implícita en el nombre Casita in Spain. Una “casita” es refugio, protección y calma.
El logotipo parte de una casa mínima y reconocible, tratada con una sensibilidad editorial que evita tanto los códigos escolares genéricos como el lenguaje corporativo frío. No busca parecer una gran multinacional, sino algo más propio: una casa seria.
La paleta combina verde oscuro y tonos crema, que aportan estabilidad y elegancia, con un rosa más humano e inesperado. El sistema tipográfico completa la identidad con una solución cuidada, accesible y fácil de aplicar en el día a día.
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La España real frente al cliché turístico
La dirección de arte debía alejarse de las imágenes previsibles del sector: estudiantes sonrientes y una España de postal. Casita in Spain necesitaba mostrar lo que realmente define la experiencia: pueblos, plazas, familias, rutinas locales y vida comunitaria.
Bajo el marco Real immersion. Real families. Real Spain, la marca construyó un imaginario más honesto y cotidiano. España no aparece como decorado, sino como un entorno vivo en el que el estudiante se integra, convive y aprende.
Las familias de acogida ocupan así un lugar central en la promesa de marca: hogares y vínculos reales capaces de transformar la experiencia desde lo cotidiano.

Una web para entender, confiar y actuar
La web debía ordenar un ecosistema complejo de públicos: agencias europeas, familias, estudiantes, hogares de acogida y comunidad local. Cada perfil llegaba con preguntas, necesidades y niveles de confianza distintos.
La prioridad comercial era B2B, por eso la experiencia debía transmitir rápido solvencia, control en destino y capacidad de respuesta. Al mismo tiempo, tenía que ser clara y accesible para las familias de acogida. El enfoque mobile-first, los recorridos sencillos y los canales de contacto visibles ayudaron a reducir fricción.
La arquitectura organiza las grandes preguntas del proyecto: qué ofrece Casita in Spain, cómo trabaja, cómo funciona el matching y qué garantías acompañan la experiencia. Así, la web hace visible lo que antes dependía de una conversación con Ainhoa: rigor legal, criterio humano, atención al detalle y capacidad para coordinar una experiencia segura y transformadora.

Hacer visible lo que ya estaba pasando
Casita in Spain no necesitaba inventar una nueva promesa, sino hacer visible una realidad: una experiencia internacional puede ser rigurosa sin ser fría, cercana sin perder solvencia y boutique sin parecer pequeña.
El trabajo de Soluble Studio convirtió esa forma de cuidar en estrategia, identidad y experiencia digital. Una marca capaz de transmitir confianza a las agencias, calma a las familias y a los adolescentes la promesa de una vida nueva en una casa real.
Porque acompañar a alguien lejos de casa también implica construir una marca que se sienta como una.
